1. Efecto desinfectante duradero
El dióxido de cloro deja un efecto duradero en el agua tratada.
A diferencia de la desinfección UV, donde el efecto desinfectante se limita al contacto directo del agua con la luz UV, el dióxido de cloro sigue inactivando microorganismos incluso cuando el agua ya ha abandonado el sistema de tratamiento. Así ayuda a controlar el crecimiento de bacterias y biopelículas en los sistemas de distribución de agua.